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En el verano de 2022, los Celtics tenían un problema. Apenas unas semanas después de disputar las Finales de la NBA, internet estaba lleno de una nueva oleada de rumores sobre un posible traspaso de Jaylen Brown. El supuesto objetivo de Boston: Kevin Durant. Brown estaba indignado, según dijeron fuentes familiarizadas con la situación. Con los años, Brown se había acostumbrado a los rumores de traspaso. Por Anthony Davis, por Kawhi Leonard. Demonios, durante la noche del Draft de 2016, un sector de los aficionados quería que el equipo traspasara sus derechos a cambio de Jimmy Butler.

Aun así, después de ayudar a los Celtics a llegar a sus primeras Finales en más de una década, Brown pensaba que su estatus estaba asegurado. Los reportes le molestaron, dijeron las fuentes, tanto que una comitiva del equipo, encabezada por el presidente de operaciones de basquetbol Brad Stevens y el entonces Head Coach Ime Udoka, viajó a Los Ángeles para reunirse con él. "Tenías que abordar el tema", le dijo Udoka a Sports Illustrated en 2022, semanas antes de que el equipo lo suspendiera. "Cuando aparecen nombres como el de Kevin Durant, por supuesto que los nombres de nuestros principales jugadores también van a salir a relucir".

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En julio pasado, Boston puso fin oficialmente a la era de Brown al enviarlo a los 76ers a cambio de un paquete sorprendentemente, o quizá escandalosamente, modesto (Paul George y dos selecciones de primera ronda). Tener éxito con Brown y Jayson Tatum se había vuelto "más complicado", explicó Stevens, aludiendo al alto porcentaje de posesiones que utilizaba la dupla y a sus elevados salarios. No había animosidad, aseguró Stevens. Era una decisión de basquetbol, insistió, que no tenía nada que ver con Tatum.

Brown, evidentemente, piensa lo contrario. La semana pasada, un fragmento de un documental producido por Tatum comenzó a circular en las redes sociales. En el video, Tatum dijo que la decisión de Boston de traspasar a Brown lo tomó por sorpresa. En los comentarios, Brown respondió con una gorra azul, símbolo de "cap", que para quienes pertenecen a la Generación X significa llamar mentiroso a alguien.

Tatum intentó apagar inmediatamente la polémica. "Esto no es ninguna maldita rivalidad entre Shaq y Kobe", dijo Tatum, en referencia a los famosos excompañeros de los Lakers que mantenían una relación conflictiva. Brown dijo que no había ningún pleito, "pero quizá sí haya unas chuletas de cordero con un poco de salsa". Elogió repetidamente al equipo de relaciones públicas de Tatum y añadió que Tatum "debería estar preparado en todo momento".

El drama entre los excompañeros se convirtió rápidamente en el tema del momento. "¿Qué significa eso?", preguntó Draymond Green en su podcast homónimo. "¿Que cuando juguemos contra ustedes voy a ir por tu cuello y que, cuando te vea en la calle, también? ¿Qué pasa? No sé qué significa eso". Blake Griffin, quien jugó una temporada en Boston, añadió: "Simplemente me siento un poco decepcionado... ambos deberían tener presente lo que han conseguido y no perder de vista el panorama completo por lo que ha sucedido". Brian Scalabrine, analista de televisión local desde hace mucho tiempo, echó más leña al fuego cuando afirmó que Brown había pedido ser traspasado. Scalabrine después se retractó parcialmente de sus declaraciones (una fuente cercana a Brown negó que hubiera solicitado un traspaso), pero aseguró que Brown "quiere hacerse la víctima en todo esto, y esta es la manera en que lo está haciendo".

Entender la dinámica entre Tatum y Brown no es tan complicado. Ambos fueron estrellas universitarias. Ambos fueron elegidos en posiciones altas de la lotería del Draft. Ambos llegaron a la NBA con el deseo de demostrar que merecían estar entre los mejores aleros de la liga. Al principio de sus carreras, un exasistente de los Celtics se quejó conmigo de que enero siempre era el mes más difícil para entrenarlos. ¿Por qué? Porque tanto Tatum como Brown buscaban acumular estadísticas para ganarse un lugar en el Juego de Estrellas.

Sin embargo, pronto quedó claro que Tatum sería la cara de la franquicia. A los equipos que llamaban para preguntar por la disponibilidad de Tatum les decían que se olvidaran del asunto. Y aunque la disposición de Boston a desprenderse de Brown solía exagerarse —por supuesto que el equipo estaría interesado en un Leonard o un Davis en plenitud—, para conseguir algo bueno había que entregar algo a cambio. Y ese algo solía ser Brown.

La relación entre ambos era... complicada. ¿Eran amigos? No. Fueron cordiales durante la mayor parte de las nueve temporadas que jugaron juntos. Pero Tatum es un veinteañero más típico, que casualmente estaba criando a un hijo pequeño. Brown es más expresivo y está dispuesto a abordar cuestiones complejas, como el racismo sistémico y la desigualdad económica. En Boston, Brown fundó Boston XChange, una iniciativa cuyo objetivo era generar 5,000 millones de dólares adicionales en riqueza para comunidades históricamente marginadas de la zona. En cuanto a personalidad, difícilmente podrían ser más diferentes.

Entonces, ¿por qué algunos de estos problemas no salieron a la luz antes? "Ganar lo cura todo", dijo Green. "Cuando estás ganando, puedes curar las enfermedades más terribles". Así es. Y Boston ganó mucho. Los Celtics llegaron a los playoffs todas las temporadas de la era Tatum-Brown. Disputaron cinco finales de conferencia y dos Finales de la NBA. Y conquistaron un campeonato, al colocar el banderín número 18 en lo alto del TD Garden. Cuando llegas lejos en los playoffs, los problemas suelen pasar inadvertidos.

Durante el último año, las grietas se hicieron más visibles. En enero pasado, Brown fue elegido para el Juego de Estrellas. Ese mismo día, Tatum, varios meses después de comenzar su recuperación de una rotura del tendón de Aquiles, realizó un entrenamiento de 45 minutos frente a los reporteros en Detroit. El progreso de Tatum, comprensiblemente, se convirtió en la noticia. Eso molestó a Brown, según dijeron a SI fuentes familiarizadas con la situación, pues consideró que eclipsaba su logro.

La raíz del enojo de Brown, y la razón por la que ha hecho tan público su malestar, sigue siendo un tanto misteriosa. ¿Desea Brown que Boston lo hubiera elegido a él por encima de Tatum? Seguramente, después de casi una década con la organización, sabía cómo se desarrollaría esa conversación, incluso después de que Brown llevara al equipo a una temporada de 56 victorias. ¿Desea que Tatum lo hubiera respaldado más? Es un tanto ingenuo creer que Tatum desconocía lo que sucedía con Brown, especialmente porque las conversaciones sobre un traspaso se hicieron públicas. Además, las superestrellas pueden ejercer una influencia desproporcionada en las decisiones de basquetbol. ¿Le molesta a Brown que otro equipo, como Milwaukee, no haya dado un paso al frente para convertirlo en la cara de la franquicia? También existe esa posibilidad.

Tanto Tatum como Brown siguen contribuyendo a que sus equipos ganen. Tatum ha anotado al menos 36 puntos en dos de los cuatro partidos de Boston. El martes consiguió 40, incluido el tiro ganador, en una emocionante victoria en tiempo extra sobre Brooklyn. En Philadelphia, Brown promedia 21 puntos por partido y encesta el 42.1% de sus triples. El martes, Tatum evitó responder una pregunta relacionada con Brown ("Ya dije lo que tenía que decir", señaló), pero esta nueva rivalidad se reavivará el 10 de noviembre, cuando Philadelphia y Boston se enfrenten por primera vez. Hasta entonces, bueno, más vale estar preparado.

Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 28/10/2026, traducido al español para SI México.

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